DANZA ORIENTAL
La Danza Oriental es también conocida en España como Danza del Vientre dado que es un nombre con enganche comercial.
Se caracteriza por sus movimientos suaves y fluidos. Disociando y coordinando a la vez las diferentes partes del cuerpo. Por ejemplo, los brazos pueden ir a un ritmo diferente del que va marcando la cadera. Se enfatiza en los músculos abdominales, con movimientos de pecho y hombros así como con brazos serpenteantes. La atención se centra principalmente en la cadera y en el vientre. Pueden ser movimientos rápidos y/o lentos.
A través de la danza tratamos de expresar sentimientos y encontrarnos con nuestra propia esencia. Su fin no es la provocación sexual, sino que trasmitir la belleza y la espiritualidad femeninas. A nivel interno conseguiremos despertar y desarrollar nuestra propia creatividad gracias a que el centro de energía vital se encuentra en nuestro vientre que está relacionado a su vez con la energía sexual.
Debe ser una extensión de la música estando en armonía con ella.
A lo largo de los años se han ido incluyendo algunos elementos no tradicionales para “adornar” este tipo de baile, como ejemplo: Velos, Sable, Bastón, velas...
Beneficios
La danza Oriental como cualquier otro tipo de danza trabaja con la propia energía interna, no es sólo el hecho de ejercitar y muscular nuestro cuerpo sino que se busca hallar un equilibrio emocional a través de lo que expresamos con él.
Controla el dolor menstrual, es buena para el stress, aumenta nuestro coraje, valentía, calidez y seducción, es una danza sensual y no sexual.
Al bailar descalzas se produce una conexión con la Tierra que reactiva la energía vital.
La creatividad se activa porque al ser una danza improvisada te invita a crear por ti misma.
Asimismo desarrollamos el sentido del ritmo y del movimiento, comenzamos a conocer nuestro propio cuerpo. Es un excelente ejercicio porque abarca ejercicios de ojos, boca, cuello, hombros, cadera, manos, piernas, pecho y todo disociado pero a la a la vez los coordinamos todos. Aprendemos a disociar unas partes del cuerpo con otras, permitiendo el desbloqueo y la fluidez.
A primera vista parece una danza que “no cansa” pero después de algunas clases veréis como los brazos y hombros trabajan mucho definiéndose sus músculos. Los problemas de espalda disminuyen, marcamos los músculos abdominales y fortalecemos los muslos. Se corrigen vicios posturales.
Ante todo esto me parece que no tenemos ninguna excusa para no comenzar a practicar este bello arte que es la Danza Oriental.
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